Mostrando entradas con la etiqueta granjas carroll. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta granjas carroll. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2009

El negocio de los laboratorios: Pandemias y pandemonium

Una desconocida cepa viral se ha expandido por el planeta. ¿De dónde salió? ¿Quiénes son sus autores y beneficiarios? Si vamos a hablar de pandemias o endemias, lo primero que deberá decirse es que la injusta distribución de las riquezas en el planeta es la principal causa de enfermedad y muerte.

Y que la pobreza es el fúnebre paisaje donde se incuban y multiplican los más feroces virus y bacterias que aniquilan al hombre por millones.

Médicos Sin Fronteras nos indica que cada 30 segundos muere un niño de malaria, es decir, más de un millón anual. Otros dos millones se lleva el dengue. ¿Y la tuberculosis? En Argentina se comprueban 14.000 casos nuevos por año. Por el Mal de Chagas muere en nuestro país un promedio de diez personas por semana y hay dos millones de afectados: es la enfermedad endémica más importante que padecemos por culpa de la vinchuca y la miseria, pero el Programa Nacional del Chagas solo cuenta para combatirlo con un presupuesto anual de 50 millones de pesos que alcanza para poco o nada, es una cifra, por ejemplo, mucho menor que los 70 millones que, de entrada nomás, se gastaron en Argentina para comprar 110.000 antivirales para combatir la gripe A (H1N1), llamada “gripe o influenza porcina”.

Frente a tantas millones de víctimas producto de enfermedades arraigadas durante décadas, ¿no asoma como exagerada la emergencia declarada ante el H1N1?

En principio, si la Organización Mundial de la Salud (OMS) convocó al alerta, es que la cosa puede ser algo mucho más seria de lo que se ve en la información diaria, y que posiblemente haya “gato encerrado”.

En 1918 una pandemia de gripe provocada por un virus parecido, mató a millones. Desde entonces, la pobreza, incubadora de gripes, siguió castigando, pero la ciencia avanzó y es casi un imposible que se repitan esas mortandades, a no ser que exista una macabra intencionalidad.

El temor cundió porque H1N1 es una cepa nueva. ¿De dónde salió? ¿De algún porcino engripado que trasmutó el virus para hacerlo transmisible al hombre, o acaso fue obra del Pandemonium? ¿Su aparición es cuestión propia de la involución de la naturaleza como consecuencia del deterioro del medio ambiente, o además es una de las tantas consecuencias de la ilimitada sed de ganancias del sistema capitalista? Es posible que haya de todo un poco. De lo único que no hay dudas es que esta gripe es un brote más de la pandemia madre: la enorme desigualdad.

El huevo de la serpiente

Pandemonium es la capital del Infierno en el poema épico “El paraíso perdido” que John Milton escribió en el siglo XVII. Para el poeta inglés se trata de la capital del infierno donde, en su cámara de conciliábulos, los demonios debaten acerca de los males que desparramarán por el mundo. Pues bien, si nos atenemos a las serias denuncias que hace rato están circulando en ámbitos científicos (pero que la mayoría de los medios de comunicación vienen obviando), el Pentágono podría compararse a ese Pandemonium ya que desde sus laboratorios de guerra biológica es factible que hayan “escapado” esas cepas virales desconocidas, atrapadas en un principio de afiebrados porcinos y convertidas luego en arma mortal.

La investigadora Lori Price (sitio web Globalresearch.ca) señala en un artículo revelador que un especialista “biodefensa” indonesio denunció el año pasado que EEUU ya podía fabricar armas biológicas en el laboratorio de Los Álamos, usando muestras de la gripe aviar enviadas por Indonesia.

El periodista Ralph Schoenman, productor del programa radial "Taking Aim" (Apuntando) que se transmite en la emisora WBAI de Nueva York, afirma a su vez que los laboratorios militarizados a lo largo de Estados Unidos han estado perfeccionando armas biológicas con los virus porcino, aviar, el asiático y otras enfermedades para las que no hay respuesta inmunológica.

"En laboratorios de nivel 4 y 5 en todo el país, las enfermedades más virulentas han sido alteradas de tal forma que no hay defensa contra ellas, y han sido arrojadas en varias partes del mundo. Se han dispersado en África, y han sido monitoreadas por militares estadounidenses", afirma Schoenman. No parece ser casual, entonces, que este “escape” del H1N1 haya comenzado en Estados Unidos y México, mucho antes de que la noticia se haya difundido.

El libro "Clouds of Secrecy" (Nubes de secretos), del profesor de políticas de Salud Pública Leonard Cole, citado por un trabajo investigativo del periodista mexicano Fernando Velásquez, documenta que por 40 años el Pentágono ha estado esparciendo billones de bacilos I en el metro de Nueva York, en las escuelas públicas de Minneapolis y Saint Louis y, en particular, en la bahía de San Francisco. En esa ciudad, los efectos fueron un incremento en un 10% de meningitis de la espina dorsal. El número de personas impactadas por el bacilo I asciende a 10 millones.

Velázquez recuerda además el libro "Matando la esperanza", donde William Bloom describe que en 1971 la central de inteligencia (CIA) proveyó a exiliados cubanos con un virus que causa fiebre porcina africana. Seis semanas después, un brote de la enfermedad obligó al gobierno cubano a sacrificar a medio millón de puercos. Diez años después la población fue atacada por una epidemia de dengue transmitida por mosquitos, que se extendió por la isla enfermando a más de 300 mil personas y matando a 158 (de los que más de un centenar eran niños menores de 15 años).

Reporta también Fernando Velázquez que documentos desclasificados en 1956 y 1958 revelan que el ejército estadounidense crió grandes cantidades de mosquitos en La Florida y en Georgia para ver si los insectos podían ser usados como armas diseminando enfermedades, y que en 1969 más de 500 estudiantes de 36 países se graduaron en cursos sobre guerra epidemiológica en la escuela de química del ejército en Fort McClellan de Alabama.

A la medida de Rumsfeld

No han sido estas revelaciones sobre la labor del Pandemonium las que difunden los medios de las trasnacionales. Sí, en cambio, aprovecharon la instancia para desatar una especie de histeria alrededor del virus porcino que está dando grandes ganancias a Donald Rumsfeld. El ex secretario de Defensa de Bush es uno de los mayores accionistas del laboratorio Gilead Sciences Inc. la firma con sede en California que fabrica y tiene los derechos de "Tamiflu", el supuesto remedio contra la influenza H1N1.

Estamos entonces ante una asociación macabra: armas biológicas, gripe porcina, laboratorios, y multimillonarios como el ex secretario de Defensa de Bush, cabeza dirigente del Pandemonium y a la vez gerente de Gilead Sciences Inc..

Hay para las trasnacionales de la medicina epidemias viables y no viables, la diferencia está en si es negocio o no. Si la enfermedad afecta a millones de miserables que no tienen para comprar medicinas y sus respectivos gobiernos no invierten para brindar salud a sus poblaciones, no interesa fabricar los fármacos que la combatan porque no es negocio, es inviable. Pero en este caso, numerosos gobiernos ya están poniendo dinero en el combate al H1N1 y se advierte que será una formidable acumulación de ganancias para algunas trasnacionales, aquellas empresas biotecnológicas y farmacéuticas que monopolizan las vacunas y los antivirales.

Los únicos fármacos que tienen acción contra el nuevo virus están patentados en la mayor parte del mundo –en Argentina esa patente está vencida- y son propiedad de dos grandes empresas: zanamivir, con nombre comercial Relenza, comercializado por GlaxoSmithKline, y oseltamivir, cuya marca comercial es Tamiflu, patentado por la Gilead Sciences de Rumsfeld, y licenciado en forma exclusiva a Roche.

Glaxo y Roche son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala mundial y las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.

Con la gripe aviar obtuvieron cientos o miles de millones de dólares de ganancias. Con el anuncio de la nueva epidemia en México y Estados Unidos, las acciones de Gilead subieron 3 puntos, las de Roche 4 y las de Glaxo 6, y esto es sólo el comienzo.

Alquimistas

Pero si las epidemias son negocio, las cepas virulentas que las provocan también son una resultante de la sed ilimitada de ganancias que manifiestan capitalistas agropecuarios convertidos en alquimistas que buscan el oro a través de deformaciones genéticas de especies animales.

La gripe aviar se generalizó en granjas donde los pollos son hacinados y alimentados con sus propias eses mezcladas con soja y químicos que aceleraban el crecimiento. El virus de la “vaca loca” se originó cuando a los vacunos los encerraron en perímetros pequeños y eran alimentados con productos que hacen crecer desmesuradamente sus músculos. Con los cerdos sucede exactamente lo mismo: los virus se originaron en esos galpones donde los alquimistas multiplican ganancias.

En fin, hasta que los humanos no nos pongamos de acuerdo para acabar con el Pandemonium del capitalismo, seguirán sacudiéndonos epidemias y pandemias.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Los primeros 11 casos

27 MAY 09 | Gripe porcina en seres humanos en EEUU, 2005-2009
Descripción de 11 casos de infección por el virus Influenza A (H1)

Se describen las características clínicas y epdiemiológicas de los primeros 11 casos de infección por la triple mezcla recombinante de virus de la gripe A (H1) confirmada por laboratorio.
Dres. Shinde V, Bridges CB, Uyek TM, et al.
N Engl J Med 2009;361.

Introducción

Se considera que el ganado porcino es un tubo de ensayo que mezcla recombinantes estables de virus aviar, del cerdo y de la gripe humana con capacidad de producir cepas que pueden generar pandemias. Entre 1930 y 1990, el virus más común circulante entre los cerdos era el clásico virus de la gripe porcina A (H1N1) que sufrió mínimos cambios.

Sin embargo, a fines de 1990, surgieron muchas cepas y subtipos (H1N1, H3N2 y H1N2) del triple recombinante estable del virus de gripe porcina A (H1), cuyos genomas incluyeron combinaciones de segmentos de genes del virus de la gripe porcina, humana y aviar en manadas de cerdos de América del Norte.

Antes de 2005, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), recibieron uno o dos informes anuales de infección humana con el clásico virus de la gripe porcina. En 2005 el CDC identificó en los Estados Unidos la primera infección humana con el triple recombinante estable de gripe porcina A (H1). Desde diciembre 2005 hasta febrero 2009, el CDC recibió 11 notificaciones de infección humana con el triple recombinante estable de gripe porcina A (H1).

En este artículo los autores describen las características epidemiológicas y clínicas de estos 11 casos.

Métodos

Vigilancia, información y recolección de datos. La información demográfica y clínica de los 3 primeros pacientes se obtuvo antes de 2007, el año en que la infección humana con un nuevo virus de gripe A se volvió identificable y se inició una colección sistemática de información.

Como parte del proceso de información se envía un informe de vigilancia estandarizado que incluye los siguientes datos:

  • Características demográficas.
  • Enfermedades crónicas asociadas.
  • Nivel de vacunación contra la gripe estacional.
  • Signos y síntomas clínicos.
  • Resultados de las pruebas de diagnóstico de gripe.
  • Tratamiento antiviral.
  • Resultados anormales de laboratorio.
  • Evolución.
  • Exposición a cerdos y otros animales.

Toda esta información fue enviada al CDC en esta forma.

Confirmación de laboratorio.

A todos los pacientes de esta serie se les tomaron muestras de material respiratorio durante la enfermedad. En todos, menos un paciente se pudo hacer el diagnóstico de infección por virus de la gripe A que se tipificó mediante la reacción en cadena de la polimerasa transcriptasa reversa (RT-PCR). El espécimen del paciente 7 dio positivo para gripe A (H1N2).

Las muestras que no pudieron ser subtipificadas se envían a la División del laboratorio de gripe de CDC para nueva identificación y secuencia. En el CDC, se confirmaron con el empleo de RT-PCR en tiempo real y la prueba de la inhibición de la hemoaglutinación. Se investigó la mezcla de recombinantes estables de virus aviar, del cerdo y de la gripe humana

Con técnicas especiales se estableció la susceptibilidad a los agentes antivirales adamantinas (amantadina y rimantadina) y al oseltamivir y zanamivir.

Resultados

El promedio de edad de los pacientes fue de 10 años (16 meses a 48 años) y el 64% eran hombres. El paciente 3 fue parte de una familia de otros 3 miembros con sospecha de infección (no confirmada) de virus de la gripe porcina. Todos los pacientes residían en el medio oeste de los Estados Unidos.

En la mayoría de los casos hubo contacto directo o aproximación con cerdos en exposiciones, ferias o granjas. En un paciente se desconoció el tipo de contacto y otro paciente tuvo contacto con una persona sospechosa de haber tenido gripe por haber estado en contacto con cerdos. Este informe sugiere que la transmisión entre humanos es limitada.

El período mediano de incubación fue de 3,5 días (3 a 9 días).

Respecto de las características clínicas se observó lo siguiente:

  • Cuatro de los 11 pacientes tenían comorbilidades (asma, defensas inmunitarias bajas inespecíficas y eczema).

  • Tres pacientes recibieron la vacuna antiviral estacional.

  • De los 10 pacientes de quienes se obtuvo información clínica los síntomas fueron:
    Fiebre (9 pacientes).
    Tos (10 pacientes).
    Cefalea (6 pacientes).
    Dolor de garganta (6 pacientes).
    Diarrea (3 pacientes)
    Mialgia, vómitos y disnea (2 pacientes)
    Conjuntivitis (1 paciente).

El promedio de fiebre fue de 39,7°C y 4 pacientes requirieron hospitalización. En 2 pacientes la enfermedad fue grave y prolongada requiriendo asistencia respiratoria mecánica. Uno de los pacientes presentó una infección agregada por Pseudomonas y evolucionó favorablemente con antibióticos de amplio espectro y oseltamivir.

Un paciente de 26 años de edad fue internado por neumonía y sepsis y requirió asistencia respiratoria mecánica y medicación inotrópica cardíaca por hipotensión. Luego de 30 días de internación y tratamiento con antibióticos de amplio espectro y oseltamivir, fue dado de alta.

Los 11 pacientes, incluyendo los hospitalizados, se recuperaron favorablemente. Los estudios de laboratorio dieron como hallazgo común leucopenia y un paciente tuvo trombocitopenia.

El CDC confirmó que todos los pacientes tenían mezclas recombinantes estables del virus A (H1) aviar, del cerdo y de la gripe humana. Diez de los 11 pacientes estaban infectados con el subtipo H1N1 y el paciente restante con el subtipo H1N2.

Todos los virus aislados en esta serie fueron susceptibles a las adamantinas (amantadina y rimantadina) y a los inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir y zanamivir).

Discusión

En este informe, los autores describen las características clínicas y epdiemiológicas de 11 casos de infección por la triple mezcla recombinante de virus de la gripe A (H1) confirmada por laboratorio. Estos casos fueron denunciados en los Estados Unidos antes de la actual epidemia de gripe procina A (H1N1).

La exposición de los pacientes a cerdos o a su medio ambiente varió ampliamente y casi la mitad de los enfermos no llegaron a tener contacto directo con estos animales.

El período mediano de incubación fue de 3,5 días (3 a 9) y en general fue más prolongado que el período de incubación de la gripe estacional.

Los signos y síntomas más frecuentes no se diferencian de la gripe común, pero en algunos casos se presentaron cuadros de afección severa de las vías respiratorias que son infrecuentes en la gripe común.

Si bien todos los pacientes se recuperaron, el espectro de gravedad fue muy amplio. La evolución final favorable de los pacientes se debió a la mejoría en la vigilancia viral, las posibilidades de aplicar métodos de diagnóstico específicos y el tratamiento precoz y adecuado.

La información filogenética indica que más de un linaje triple mezcla de recombinantes de virus de la gripe A (H1) es responsable de las epidemias desatadas en Estados Unidos y México.

Se deben tomar precauciones especiales en las zonas donde abunda el ganado porcino.

De todo lo expuesto surge que la posibilidad de una pandemia es una amenaza real y por lo tanto, durante los períodos de interpandemia, todas las infecciones humanas virales por gripe porcina, incluso las que parecen ser leves, merecen una investigación exhaustiva para establecer los riesgos clínicos y epidemiológicos en los seres humanos.

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=60000

miércoles, 20 de mayo de 2009

Granjas Carroll de México SA, negro historial

por regina martínez/ apro
09 Febrero 2006
* Denuncian grave contaminación ecológica en Veracruz
* En EU se le acusó de más de 22 mil violaciones ambientales
Jalapa, Ver., 8 de febrero (apro).- La estadunidense compañía Smithfield ya opera en esta entidad, sin embargo, su historial está marcado por castigos judiciales que vienen desde 1985.
Justo en esa época, la firma fue expulsada de Carolina del Norte, luego que un juez le impuso el castigo civil más grande por violación al “Acta del agua limpia del río Pagan”, en el estado de Virginia.
Posteriormente, en 1996, los directivos de Smithfield fueron sancionados por falsificar y destruir muestras, así como por descarga intencional de agua tóxica en el río Pagan, acciones que resultaron en una sentencia de 18 meses de prisión y una sanción de 12.6 millones de dólares, refirió el diputado perredista Atanasio García Durán.
No obstante el oscuro historial de Smithfield Company --recientemente el estado de Virginia acusó a la empresa por más de 22 mil violaciones ambientales--, bajo la denominación de “Granjas Carroll”, y con la anuencia de las autoridades estatales, se vino a instalar en el Valle de Perote, cercano a la capital del estado.
Granjas Carroll de México SA, explicó el legislador perredista, es una empresa estadunidense dedicada a la industria porcícola, y mantiene vinculación con la transnacional Smithfield Company, cuyos antecedentes en este país también han sido negativos, como sucedió en Puebla y ahora se repite en Veracruz.
A través de la petición de pobladores de varias comunidades de los municipios de Jalacingo y Perote -- donde operan estas granjas desde mediados los noventa--, el legislador se dio a la tarea de investigar la problemática social y ambiental de esa región veracruzana, ya que le reportaron afectación de lagunas, mantos acuíferos y tierras dedicadas a la agricultura.
Suman 42 los criaderos "Es un grave problema ecológico el que está causando esta empresa", subrayó, ya que ha invadido el Valle del Cofre de Perote con 42 sitios o centros de naves, donde se producen 800 mil cabezas de cerdos, lo que ha originado una sobreexplotación de los mantos acuíferos, aunado a que ahí mismo son arrojados “desechos sobre desechos”.
Es decir, explicó, "el agua con que bañan a los cerdos, revuelta con excremento, orina, desechos químicos y antibióticos es arrojada a las lagunas, filtrándose y reciclándose en el subsuelo", y pese a que los directivos de Granjas Carroll pretextan que cuentan con tecnología que impermeabiliza y no permite la filtración, "eso es una falacia".
Evidentemente, aseguró, "no hay tal capa, y sí filtración de aguas negras que parecen petróleo, las cuales incluso están a cielo abierto y desprenden un olor insoportable".
Por la explotación intensiva que promueve esta industria, dijo, "muere un gran número de cerdos.
Estimo al menos 20 animales diarios por nave", cuerpos que son depositados en la parte trasera de las 1 de 2 granjas. "Tienen fosas completamente llenas y ahí se descomponen, bajo nubes de moscas y larvas".
Detalló que durante el recorrido que realizó apenas este martes con el delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Francisco Briceño Cortés, y pobladores de las comunidades afectadas, se suscitó un altercado con el personal de vigilancia de la empresa, que trató de impedir la inspección de las áreas aledañas a las granjas.
Debido a ello, en conferencia de prensa, los directivos de esta empresa, representada por el gerente de relaciones públicas, Tito Tablada, presentaron una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos por Servidores Públicos, de la Procuraduría local, en contra de Atanasio García Durán, por el supuesto delito de abuso de autoridad.
Según el representante de Granjas Carroll, "pese a que el 9 de diciembre habíamos invitado al diputado a visitar las instalaciones, no llegó a la cita, y después nos enteramos que ese mismo día había ingresado sin autorización y con vehículos".
Por su parte, el asesor jurídico de la empresa, José Vargas Ruiz, refirió que independientemente de que García Durán haya sido invitado o no a ingresar a las instalaciones de Granjas Carroll, "la manera en que lo hizo violenta el marco legal, de manera que al hacer caso omiso de las disposiciones, se procedió a denunciarlo".
Vigilancia de Profepa
Sin embargo, el legislador apuntó que en el recorrido realizado con la Profepa, "se constató lo denunciado", y aseguró que nunca ingresaron a las instalaciones de la empresa, "porque para tener testimonios no se necesita entrar, eso está alrededor y en la parte trasera; desde el exterior tomamos las evidencias".
Durante el recorrido que hicieron por varios poblados para entrevistarse con los vecinos, mencionó, "nos persiguió uno de los vigilantes de las granjas, y así llegamos a Totalco, donde nos reuniríamos con un grupo de afectados a la orilla de la carretera. Luego aparecieron tres guardias, uno de ellos blandiendo un garrote y, a manera de intimidación, comenzaron a grabarnos".
Ahí se dio el altercado, cuando los pobladores exigieron a los empleados de la empresa que se identificaran.
"Les pidieron dejaran de filmar, no lo hicieron y se dio un jaloneo, sobre todo cuando uno de ellos amenazaba a la gente con el garrote. Los agresores fueron ellos y no nosotros, que simplemente estábamos haciendo uso de nuestros derechos constitucionales".
Insistió en que pese a la demanda, continuarán denunciando “esta agresión física, el bloqueo a nuestros derechos de reunión y, sobre todo, el daño ambiental que se está ocasionado a la zona".

martes, 19 de mayo de 2009

Smithfield es protegida por el gobierno mexicano

Esta entrevista nos revela la protección a las trasnacionales por parte de un gobierno corrupto y la falta de vigilancia a las granjas industriales para poder detectar a tiempo las epidemias entre animales.

Ruben Donis, jefe de la rama de virología molecular y vacunas de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., declaró en una entrevista con la revista Science:

"Sabemos que es muy similar a los virus que estaban circulando en Estados Unidos y siguen circulando en Estados Unidos y que son autolimitantes, y que por lo general sólo se encuentran en los estados del medio oeste donde hay cría porcina.

Q: ¿Es de origen porcino?

R.D.: Definitivamente. Es casi equidistante a los virus porcinos de Estados Unidos y Eurasia. Y es una sola rama allá. No tiene parientes cercanos".

Durante años los científicos han sabido que los cerdos incuban y mutan los virus y muchos han advertido que las "granjas industriales" donde se mantienen grandes cantidades en mucha proximidad crean un caldo de cultivo perfecto para la rápida evolución de la enfermedad. El uso masivo de antibióticos significa que los virus buscan mutaciones resistentes a los medicamentos. En el pasado, se reportaron pocos casos de transmisión de la gripe porcina a los seres humanos, pero se ha sabido desde hace tiempo que es posible. Este virus presentó un riesgo particular debido a su contagio entre humanos.

Existe una persistente carencia de transparencia e información completa sobre la cuestión de «qué vino primero - el cerdo o la persona?" El portavoz de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) Erwin Northoff desestimó la idea de que la FAO debería investigar la granja porcina de Alberta donde se detectó el primer caso de A/H1N1 en los cerdos, afirmando rotundamente: "No creo que haya necesidad alguna de que la FAO asista a los canadienses".

La preocupación es que, habiendo vendido la teoría de transmisión de persona a cerdo en el caso canadiense, cualquier indicio de infección en la granja de Veracruz será igualmente desestimado. Eso exige, por supuesto, que los ciudadanos no se percaten de la falta de evidencia científica que lo apoye y de que cualquier científico con pruebas contrarias guarde silencio.

En México ha habido una inexplicable falta de investigación seria sobre los posibles vínculos con la cría industrial de animales, y en todos los niveles los funcionarios han tratado de descartar la teoría de que los cerdos de Smithfield contribuyeron a la epidemia de la gripe. Este comportamiento sólo cala más hondo la sospecha de que los poderosos intereses de las transnacionales de productores pecuarios están siendo protegidos.

Con el caso canadiense, le apretaron las clavijas a las Granjas Carroll de Smithfield en Veracruz. El boletín de la industria "Meatingplace" informó el 5 de mayo:

"En una carta a los empleados la semana pasada, el Presidente Ejecutivo Larry C. Papa indicó que Smithfield contrató a un laboratorio independiente para llevar a cabo pruebas adicionales de sus cerdos mexicanos después que las inspecciones iniciales de la empresa y los funcionarios de salud internacionales no encontraron pruebas de la enfermedad. Dijo que los resultados serían devueltos en unos "pocos" días.

"Las autoridades del gobierno mexicano llevarán a cabo pruebas adicionales, incluyendo análisis de la secuencia genética, para determinar si alguna de las cepas de gripe están presentes. Estas pruebas tomarán unos 12 días", dijo Keira Ullrich, la gerente de relaciones con los inversionistas de Smithfield, a Meatingplace.

"Los resultados nos permitirán concluir con certeza que la cepa A(H1N1) no está presente en nuestros cerdos", dijo Ullrich en un mensaje de correo electrónico a Meatingplace.

El objetivo declarado de las pruebas, entonces, no es descubrir los posibles riesgos para la salud de la población humana, sino para confirmar una conclusión a priori justificante. Este fraseo y el esfuerzo para evitar una investigación no contratada y pagada por la empresa deja pocas dudas de que Smithfield está a la defensiva.

Asimismo, ya que la secuencia genética del virus es relativamente simple, los doce días de la línea de tiempo parecen largos. ¿Es posible que ese período incluya tiempo para el desarrollo de una estrategia de control de daños?

Si hemos aprendido algo de la crisis financiera, es que no se puede confiar en que las empresas se reglamenten a sí mismas. A pesar de que los residentes de la Ciudad de México se vieron obligados a interrumpir sus estudios, trabajo y actividades sociales para frenar la epidemia, las granjas porcinas, incluyendo la ubicada en la zona cero de la epidemia, no se les exige por ley reportar las enfermedades y a las Granjas Carroll en Perote no les han ordenado abrir sus archivos e instalaciones para realizar una inspección independiente cabal.

http://www.mdzol.com/mdz/nota/128770-La-gripe-porcina-revela-deficiencias-en-el-sistema-de-salud-p%C3%BAblica-mundial/

La gripe porcina revela deficiencias en el sistema de salud pública mundial

El gobernador del estado mexicano de Veracruz ha hecho un llamado para una investigación independiente sobre las operaciones de las Granjas Carroll, la empresa ganadera de la cual Smithfield Foods y AHMSA de México son copropietarios. Las instalaciones masivas de cría animal industrial se encuentran cerca del pueblo en donde se confirmó el primer caso del brote de gripe porcina en un niño de ocho años de edad, Edgar Hernández.

"Debería haber una autoridad independiente para tener garantías adicionales de que no hay vínculo alguno entre lo que sucedió y lo que al principio se trató de un vínculo con la gripe porcina", el gobernador Fidel Herrera le dijo a reporteros de Al Jazeera.

El anuncio del gobernador surge tras a una larga serie de negaciones y encubrimientos con respecto al papel de esta granja porcina en el brote del virus A/H1N1 en México. Un brote de enfermedad respiratoria inusual se inició en las comunidades alrededor de la granja a principios de marzo, con algunas indicaciones que se remontan a enero. Las autoridades sanitarias locales atribuyen el brote de lo que se está llamando "infección respiratoria aguda" a las lagunas a cielo abierto de estiércol y desechos biológicos que rodean las granjas.

El 5 de abril, las autoridades sanitarias locales declararon un cordón sanitario en la zona, pero no se llevaron a cabo pruebas para determinar un diagnóstico preciso de la extraña enfermedad. Mientras tanto, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC por sus siglas en inglés) determinó el 17 de abril que dos muestras de pacientes en California constaban en un nuevo virus H1N1, y el 21 de abril el CDC emitió un envío temprano de su Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad advirtiendo que se había descubierto un nuevo virus. Los casos de San Diego entonces fueron vinculados a los casos sospechosos surgiendo en México y salió la alerta de una posible pandemia.

Las medidas de emergencia no se declararon en México hasta el 23 de abril. El 25 de abril, el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de una Emergencia de Salud Pública de interés internacional.

En el momento de escribir estas líneas los Estados Unidos reporta 1.639 casos confirmados y dos muertes. Los casos internationales de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud suman a 2.500. El 7 de mayo, el Secretario de Salud de México confirmó 1.364 casos y 45 muertes.

Sistema lento en responder para proteger la salud pública

Tres señales de alerta que indican la existencia de un nuevo virus fueron desatendidas en México: 1) un brote de gripe atípico fuera de la temporada de gripe normal, 2) las víctimas de edad media - 35 de las muertes fueron de personas entre las edades de 20 y 39 años - en lugar de las concentraciones entre los muy ancianos y los muy jóvenes, y, 3) la proximidad de los brotes a la granja porcina.

La respuesta retrasada a nivel nacional e internacional de apenas unos pocos días, significó la diferencia entre la epidemia y la " pandemia inminente" según varios expertos.

De acuerdo a un artículo del 1 de mayo en Science:

"Tanto el CDC como la OMS han establecido claramente que los planes cuidadosos elaborados durante los últimos 5 años para aplastar las pandemias en su origen no tienen papel alguno en estos momentos porque el virus ya está demasiado ampliamente dispersado. En trabajos publicados en el 2005 en Science y Nature, los científicos concluyeron que es posible detener una pandemia incipiente a nivel local con la utilización agresiva y centrada de antivirales y medidas tales como el cierre del transporte y las escuelas. La OMS había almacenado unos 5 millones cursos de tratamientos de oseltamivir que podrían haberse utilizado para ese fin.

Este situación podría haber funcionado en contra de la gripe porcina, dice Ira Longini (un epidemiólogo de la Universidad de Washington), si se hubiera intentado mucho antes. "Había 800 o 900 casos [sospechados] antes de que irrumpiera en el radar global; eso es mucho más allá de un brote que se puede contener".

Encontrar la respuesta a por qué hubo un retraso en el diagnóstico y la respuesta después de estas primeras señales de alerta debe ser un elemento importante de la agenda de seguimiento para el sistema de salud mexicano y los organismos internacionales.

Los factores incluyen: la falta de respuesta a los informes iniciales de Perote, posiblemente para proteger a la granja porcina de la mala publicidad; el hecho de que los socios norteamericanos de México en el marco del TLCAN no habían desarrollado la transferencia de tecnología y capacitación para permitirle al gobierno mexicano realizar pruebas y detectar brotes sospechosos que no caben dentro de los patrones conocidos; una inexplicable lentitud en la respuesta por parte del CDC; evidencia de esfuerzos para descartar casos errando en diagnósticos en instalaciones de salud locales y estatales en México (Oaxaca y Veracruz); y problemas de comunicación y coordinación dentro del sistema de salud descentralizado de México. Algunos informes de que los pobres sufrieron de discrimen y de que sus denuncias no fueron atendidas también deben pesar en la investigación.

Otro factor fue la falta de seguimiento y regulación de enfermedades porcinas, a pesar de que los científicos han sabido por décadas que las enfermedades de los cerdos y los humanos pueden y de hecho cruzan la barrera de las especies.

La defensa de la granja industrial

Los expertos han advertido por mucho tiempo que "la producción animal en granjas industriales" (IFAP por sus siglas en inglés) conlleva impactos potencialmente graves para la salud humana. Un estudio trágicamente profético realizado por la Comisión Pew sobre la Producción Animal en Granjas Industriales de 2008 concluye, "... una de las consecuencias no deseadas más serias de la producción animal industrial para la alimentación es la creciente amenaza para la salud pública de este tipo de instalaciones. Además de la contribución de IFAP a la amenaza mayor de la resistencia antimicrobiana, las instalaciones de IFAP pueden ser perjudiciales para los trabajadores, vecinos, e incluso para los que viven lejos de las instalaciones mediante la contaminación del aire y del agua, y a través de la propagación de la enfermedad.

"El estudio continúa (referencias en el original), "Los trabajadores y vecinos de las instalaciones de IFAP experimentan altos niveles de problemas respiratorios, incluyendo el asma. Además, los trabajadores pueden servir como una población puente, transmitiendo enfermedades de origen animal a una población más amplia. La falta de tratamiento apropiado de enormes cantidades de desechos puede resultar en la contaminación de las aguas cercanas con niveles nocivos de nutrientes y toxinas, así como bacterias, hongos y virus, todo lo cual puede afectar la salud de las personas cerca y lejos de las instalaciones de IFAP".

Según los residentes locales protestaron el hedor y señalaron a la granja porcina como la fuente de su enfermedad, parece que las autoridades de Veracruz se esforzaron marcadamente en desmentir sospechas de que las Granjas Carroll de Smithfield tuvieran algo que ver con las enfermedades inusuales que se estaban reportando. Aunque los funcionarios de salud rociaron el pueblo de La Gloria para matar enjambres de moscas provenientes de las lagunas cercanas a cielo abierto de estiércol, las explicaciones daban con todo excepto la granja porcina.

Las autoridades federales también negaron el vínculo con la granja porcina y un representante de las Granjas Carroll tildó al hecho de que el primer caso de gripe porcina fuera localizado a pocos kilómetros de la granja "una lamentable coincidencia". El 2 de mayo, la empresa celebró una rueda de prensa para pronunciar que su producto no presentaba riesgos a la salud, pero los portavoces se negaron a tomar siquiera una pregunta de la prensa.

Según se informa, las Granjas Carroll enviaron muestras de su rebaño para que les hiciesen pruebas en algún momento poco después del brote y tanto la empresa en sí como el gobierno mexicano absolvieron a los cerdos Smithfield de cualquier papel en la epidemia.

Luego llegó el anuncio de que un brote del mismo virus se había descubierto en un rebaño de cerdos en Alberta, Canadá.

La Agencia Canadiense de Inspección Alimentaria reportó esta semana que cerca de 220 cerdos de un rebaño de 2.200 tienen el virus H1N1 del 2009. Esta es la primera vez en que la gripe ha sido oficialmente identificada en un rebaño de cerdos y despierta sospechas a un nivel más alto. Las autoridades canadienses, los portavoces de la industria y los medios de comunicación han circulado la versión de que los cerdos fueron contaminados por un trabajador en la granja que recientemente había regresado de México.

El trabajador agrícola regresó a Canadá de México el 12 de abril y tuvo contacto con los cerdos dos días más tarde. Los cerdos comenzaron a mostrar señales de la gripe el 24 de abril, dijo el funcionario veterinario más alto del país, el Dr. Brian Evans de la Agencia Canadiense de Inspección Alimentaria en un reportaje de radio desde Ottawa. Se dice que los cerdos están en cuarentena, sin riesgo para la cadena alimentaria.

Sin embargo, al repasar los informes se aprecia que no hay evidencia científica citada que respalde la teoría de que el trabajador fue la fuente del brote en los cerdos, y no viceversa. Un artículo en The Star cita esta explicación enrevesada del Dr. Peter Ben Embarek, un científico de seguridad alimentaria de la OMS, "Esperábamos que en algún momento, ya que este virus tiene elementos del virus porcino, que posiblemente encontráramos el virus en los cerdos de la región donde el virus está circulando".

Las declaraciones de los funcionarios de salud canadienses tampoco lograron aclarar la confusión. Suponiendo que es cierta el lugar de que la transmisión es de persona a cerdo sin explicar en qué se basa, Evans notó que el virus no mostró señales de mutación al pasar de humano a cerdo. "En este momento, la cuestión de si esto es un virus humano que se introdujo a los cerdos, y la caracterización de este virus, muestra que todavía sigue siendo ese virus", dijo. Lo que esto parece significar es que el virus es idéntico en ambas especies, pero todavía no explica por qué las autoridades suponen que los animales lo contraeron de los humanos.

Tom Philpott, uno de los primeros en hacer sonar la alarma acerca de la conexión con las granjas industriales, escribe en Grist que tanto las moscas como los cerdos asintomáticos pueden transmitir la enfermedad. ¿Cómo saben los científicos en qué dirección viajó el virus a través de la barrera de las especies? ¿Por qué es que no se le ha brindado información al público?

Si hay pruebas científicas sólidas de que los cerdos contraeron el virus de los seres humanos, el público tiene el derecho a saber en qué consiste esa evidencia. Si, por otra parte, esta teoría es especulación, tenemos el derecho a que no nos presenten especulaciones como si se tratara de hechos científicos.

Según la teoría de humano a cerdo se acepta como un hecho en los medios de comunicación en el caso canadiense, muchos expertos insisten en el origen porcino del virus. Citando a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., Scientific American señala un punto de partida del cual los políticos no parecen haberse percatado: "Pero lo que está claro, gracias a la ardua labor de virólogos, es que esta cepa particular de la gripe tiene su inicio genético en las granjas de cerdos en EE.UU. en la década de 1990".

http://www.mdzol.com/mdz/nota/128770-La-gripe-porcina-revela-deficiencias-en-el-sistema-de-salud-p%C3%BAblica-mundial/

lunes, 11 de mayo de 2009

VIDEO Los Pueblos Unidos del valle de Perote vs. Granjas Carroll

Adelanto del documental


El lado oscuro de Smithfield Foods

La primera planta empacadora de Smithfield se abrió en el pequeño poblado del mismo nombre en Virginia, EUA, en 1936. Bajo la dirección de Joseph W. Luter III, hijo de uno de los fundadores, quien estuvo en el cargo hasta 2006, la empresa realizó una agresiva campaña de compra de las empresas competidoras. Un momento clave fue en 1987 cuando hizo sociedad con Carroll’s Food, el quinto productor de carne de cerdo en los EUA. De esta manera comenzó una integración vertical desde la producción de la carne hasta el procesamiento y la comercialización.

En 1990, Luter III buscó dar un paso más: lograr el control genético de los cerdos realizando un contrato exclusivo con la firma inglesa National Pig Development Company para el desarrollo de un cerdo “genéticamente perfecto” que fuera fácil de procesar y con un tamaño adecuado. Actualmente, Smithfield posee varias líneas genéticas específicas de cerdos. Conocida como Smithfield Premium Genetics, la compañía comercializa estas líneas bajo la marca Smithfield Lean Generation Pork. En el año 2007 procesó más de 13. 2 millones de estos cerdos.

Posteriormente, Smithfield continuó devorando competidores en las áreas de producción y procesamiento, adquiriendo decenas de empresas. En el año 2000, cuando anunció la compra de Murphy Farms, el segundo productor de puercos en EUA, el procurador general de Iowa, Tom Miller, presentó una demanda contra Smithfield por violar la legislación estatal. La ley prohibía que los procesadores de carne controlaran a los productores para preservar la libertad de empresas, evitar el monopolio y proteger a los consumidores.

Smithfield le dio la vuelta a la ley, adquirió la empresa Murphy Farms y posteriormente, a través de dos iniciativas, reformó la ley que protegía la competencia, a los productores y a los consumidores en Iowa. La adquisición de Murphy Farms convirtió a Smithfield en el mayor productor de puercos en el país.

En 2003, el Departamento de Justicia multó a Smithfield por violar la ley antimonopolio al no informar la compra de la empresa de empacado IBP, por 5.4 millones de dólares. En 2004, el Departamento y la empresa llegaron a un arreglo por 2 millones de dólares. Desde ese momento, el Departamento no ha tomado ninguna otra acción frente a Smithfield.

Nada ha detenido a la empresa. Smithfield anunció en 2006 la adquisición de la segunda productora de puercos, Premium Standard Farms. En 2007, el Departamento de Justicia Antimonopólica concluyó que esa compra no representaba un daño a los intereses de la competencia, los consumidores o los granjeros.

Nota completa en:

http://www.elpoderdelconsumidor.org/el_expediente_de_smithfield.html

empresarios aprovechan influenza para aprobar leyes

Organizaciones de consumidores, derechos humanos, ambientalistas y personas con discapacidad exigen al Senado detener iniciativa del Consejo Coordinador Empresarial contra derechos ciudadanos

El Consejo Coordinador Empresarial, aprovechando la emergencia sanitaria que enfrentamos, a través de sus aliados en la Cámara de Diputados, presentó una iniciativa que fue aprobada en el pleno, por votación unánime, el 23 de abril pasado, y que otorga el monopolio de las acciones colectivas a PROFECO, la PROFEPA y CONDUSEF, desconociendo este derecho a los ciudadanos y a las organizaciones civiles, e incluso, estableciendo que las acciones colectivas son materia de los jueces federales e impidiendo así que cualquier estado, municipio, o el propio Distrito Federal puedan legislar en la materia. La iniciativa se encuentra ahora en el Senado, y puede ser aprobada en cualquier momento.

Durante más de dos años se llevó un proceso de discusión abierto con la participación de representantes de partidos políticos, expertos internacionales, académicos, organizaciones civiles, magistrados y empresas sobre la necesidad de establecer el derecho constitucional de los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil a las acciones colectivas. Incluso se contó con el apoyo explícito del Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El derecho a las acciones colectivas existe en la mayor parte de las naciones latinoamericanas, Canadá, Estados Unidos y Europa y está reconocido como una herramienta fundamental para el acceso a la justicia, ya que permite a los ciudadanos agruparse para demandar a una empresa o entidad pública por daños que les han causado como consumidores de productos y/o servicios, en la violación de sus derechos humanos, en la contaminación y/o destrucción del medio ambiente, así como en el respeto a su condición de personas con capacidades especiales, entre otras muchas afectaciones que un grupo de personas pueden sufrir por un tercero.

La posibilidad y el derecho a demandar en representación de un grupo determinado o de una colectividad indivisible, para impedir un acto nocivo o engañoso, o combatirlo, o para exigir la indemnización por daños y perjuicios, permite a quienes de manera individual no cuentan con los recursos para contratar un abogado e iniciar un proceso judicial, que uno solo los represente en juicio -sin recabar firmas-, y que la sentencia se aplique a todos, presentes o ausentes en el juicio. Estos procedimientos garantizan, en muchos países, que de ganarse las demandas el grupo pueda ser compensado o restituido en sus derechos y las empresas quedan disuadidas a volver a abusar y cambian sus prácticas.

Desde el principio de este proceso, el Consejo Coordinador Empresarial rechazó tajantemente el derecho a los ciudadanos y las Asociaciones Civiles a promover precisamente este tipo demandas colectivas.

La iniciativa aprobada en “fast track” en la Cámara de Diputados, y que puede ser aprobada de igual manera en la Cámara de Senadores, atenta contra los intereses colectivos de los ciudadanos, reconocidos hace decenios en otras naciones, y tiene el objetivo, entre otros muchos, de impedir que una iniciativa local que se discute en la ALDF, y que sí reconoce a los ciudadanos y organismos de la sociedad civil en la búsqueda de este derecho en el Distrito Federal, tenga efecto.

Denunciamos la responsabilidad de todos los partidos políticos en esta maniobra del Consejo Coordinador Empresarial en contra del avance de los derechos ciudadanos en nuestro país, y que se utilice la emergencia que vivimos como una oportunidad para socavarlos.

Si los partidos políticos y sus legisladores representan, defienden y promueven los intereses privados de las grandes empresas, los ciudadanos no podemos permitirlo. Exigimos que se le ponga freno a la reforma constitucional al artículo 17 constitucional en el Senado, y apoyamos el proyecto por aprobarse en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, porque sus alcances promueven activamente el bien común y el interés público de millones de mexicanos.

http://www.elpoderdelconsumidor.org/empresarios_atentan_contra_derechos_ciudadanos.html

De La Gloria al infierno

JOSé GIL OLMOS

MÉXICO, DF, 8 de mayo (apro).- La Gloria es un pequeño pueblo de Veracruz que hasta hace unas semanas pocas personas en el país y en el mundo sabían de su existencia. Sin embargo, a partir de la sospecha de que ahí pudo haber brotado la pandemia del virus de "influenza porcina" --que por razones comerciales 'mutó' a virus de "influenza humana"--, su historia cambió, como lo hace el viento, y su nombre glorificado fue tomado como una maldición, como la cuna de la nueva peste que hasta hace unos días amenazaba la existencia humana en los albores del siglo XXI.

Hoy que el AH1N1 o virus de influenza humana casi desaparece de los medios por orden presidencial, vale la pena recuperar la historia de este pueblo, una comunidad de mitos, como es el mexicano, que llegó a ser el centro de atención mundial.

En un principio, la noticia que apareció en los diarios locales desde febrero, sobre una comunidad de la región de Perote, Veracruz, que estaba siendo azotada por los aires hediondos de una granja criadora de puercos, provocando que la gente se enfermara de una rara fiebre que los llevaba hasta la muerte, se perdió en la mar de noticias inundadas por el narcotráfico.

Pero cuando el presidente Felipe Calderón apareció casi a la medianoche del jueves 23 de abril reconociendo la existencia de una nueva cepa del virus de la influenza, la historia de La Gloria comenzó a escribirse con letras rojas y amarillas, pues al día siguiente muchos reporteros locales, nacionales e internacionales, que antes venían a buscar los muertos de la guerra contra el narcotráfico, ahora voltearon hacia la comunidad veracruzana, tratando de encontrar en sus tierras el punto de partida de la pandemia, algo que hasta hora pone en duda el virólogo mexicano Carlos Arias, uno de los más reconocidos en el país.

Como ha ocurrido en otros pasajes históricos del mundo que han causado heridas sociales, la comunidad de La Gloria ha cobrado importancia sin que lo buscara, de manera completamente accidental, pues si el virus de influenza porcina no se hubiera presentado en México, sino en China o en cualquier otro país, su nombre jamás hubiera traspasado las fronteras de esta zona árida en la que los ventiscas forman nubes de tierra que cubren por instantes el cielo.

Pero siendo justos, La Gloria ya había empezado su peregrinar en los medios de comunicación años antes, desde el 2004 cuando iniciaron las denuncias de contaminación de los mantos freáticos y el aire, en contra de la empresa Granjas Carroll de México SA (que pertenece en 50% a la firma estadunidense Smithfield Foods Inc), la cual fue instalada en 1994 en esta zona que colinda con Puebla, luego que en Virgina, su sede, también fuera denunciada y expulsada por ser un foco contaminante desde 1985.

La gente de la zona en la que colindan Puebla y Veracruz, campesinos empobrecidos, protestaron por la instalación de esta granja, alegando que los restos de sus 500 mil cerdos contaminaban la tierra, el aire y el agua.

Sus voces fueron acalladas por las denuncias penales que presentaron los dueños de la granja, quienes alegaron difamación, así como por la indolencia cómplice del gobernador priista Fidel Herrera, que eludió una y otra vez se manchara la imagen de esta empresa trasnacional de la que al parecer recibió apoyo en su campaña electoral.

Pero las protestas volvieron a avivarse cuando en marzo de este año se registraron los primeros casos de la extraña gripe que, en pocos días, se había extendido por las arenosas calles contagiando a mil 300 personas, de las que la tercera parte registraba severas infecciones respiratorias, fiebre, tos y otros síntomas similares a las de la influenza humana.

El contagio fue tan severo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) mandó de inmediato al gobierno mexicano un informe sobre la presencia de este fenómeno atípico de enfermedades respiratorias en plena primavera, a lo cual se respondió de manera oficial que el brote "no era grave".

A partir de entonces, pero sobre todo cuando la noche del 23 de abril se reconoció oficialmente la presencia de la pandemia de la nueva cepa de influenza en el Distrito Federal y otras entidades, y luego en Estados Unidos, el nombre de La Gloria comenzó a mencionarse hasta la saciedad en el ciberespacio, señalándola como la "cuna del virus".

Así, la comunidad fue estigmatizada en todo el mundo y sus familias fueron presas de una mala fama, como las portadoras de la nueva influenza a la que llegaron a comparar con la "gripe española" de principios del siglo pasado, que cobró la vida de millones de personas en todo el mundo.

Los rostros morenos curtidos por el sol y la tierra de los habitantes de La Gloria fueron entonces registrados por las cámaras fotográficas y de televisión de los reporteros que en caravana llegaban hasta ella para dar una imagen de los primeros infectados. ¿Cuantos ojos nos los vieron sin que ellos se dieran cuenta? Muchos, tal vez millones.

Edgar Hernández, de apenas cinco años, era el más buscado de todos los que habían padecido la rara gripe, pues se había comprobado que a pesar de que tuvo el virus había sanado con apenas un tratamiento de analgésicos y un antibiótico que le recetaron en el centro médico de la comunidad.

Para muchos era el "paciente cero", el punto de partida, el origen, la génesis de esta pandemia, "el milagro" que el mundo tendría que conocer, pues del febril infierno de la influenza había regresado a su casa en La Gloria sólo con paracetamol y amoxicilina, algo que hoy pone en tela de juicio el virólogo Carlos Arias, pues dice que aún faltan exámenes científicos que corroboren que fue infectado por ese virus.

Durante varios días los ojos del mundo globalizado de la informática se posaron en la pequeña comunidad veracruzana y, en cuestión de segundos, la conocieron en Europa, Asia, África y América.

Pero no como sus habitantes hubieran querido, por algún milagro que trajera el progreso y el bienestar tantas veces reclamado, sino como la fuente de la mayor amenaza viral de los últimos años que ha cancelado actividades en el Distrito Federal, alarma en Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, cancelación de vuelos y la estigmatización internacional de los mexicanos.

Así, temerosos, de una día a otro los habitantes de este pueblo se encerraron en sus casas, dejaron de trabajar o de andar por las calles de la comunidad y pasaron de la gloria al infierno, como si les hubiera caído la maldición de la peste bíblica del Apocalipsis.

Pero no contaban con la destreza política del gobernador Fidel Herrera que, raudo, sacó dinero de su bolsillo, mandó a pintar las casas, a pavimentar algunas calles y a vaticinarles a los habitantes que él los rescataría del infierno y de su mano los llevaría de nuevo a la gloria, escribiendo así una nueva historia surrealista de la política mexicana.
http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=68636

Epidemia del miedo

Jorge Camil
Los burócratas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son como el pollito que predecía el fin del mundo: ¡se va a caer el cielo!, repetía sin cesar, y el cielo permanecía inmutable. Hoy la moraleja se utiliza para describir a quienes se aferran a la creencia de que algún desastre imaginario es inminente. Los hay pesimistas de todos colores; desde los que predicen el temblor que separará a California del territorio continental, o a México de Centroamérica, hasta quienes aseguran que pronto nos eliminará una hecatombe nuclear.

Los profetas del calentamiento global tienen también sus versiones, igualmente sombrías: el hundimiento de Manhattan y la desaparición de los Países Bajos, para empezar. (Todos ellos harían bien en recordar la suerte de Saddam Hussein, que fue ahorcado tras predecir que respondería a la invasión militar de George W. Bush con la madre de todas las guerras.) Los burócratas de la OMS tienen décadas prediciendo la madre de todas las pandemias, y como principal argumento esgrimen invariablemente la influenza española que ocurrió después de la Primera Guerra Mundial en 1918, una catástrofe tan antigua que se convirtió en leyenda, y que según los más recatados mató a 50 millones y, según los alarmistas, a casi 100.

En los recientes años estos mismos alarmistas han asegurado, con esa certeza de sabelotodo que caracteriza a los funcionarios internacionales, que la influenza del SARS (síndrome respiratorio agudo y severo, por sus siglas en inglés) y la gripe aviar serían respectivamente las pandemias que exterminarían a la humanidad. Y nada. Seguimos como si nada. Pero hace solamente tres semanas volvieron por sus fueros para presentar un bicho desconocido, el virus porcino. Este, aseguraron, sería finalmente el flagelo que acabaría con la humanidad. Pero una vez que los atemorizados mexicanos nos refugiamos en nuestros hogares para escuchar al secretario de Salud, y ocasionalmente al Presidente, los chicos de la OMS continuaron elevando el nivel de alerta epidemiológica (y el de la presión arterial de los mexicanos) hasta llegar a casi el nivel de pandemia. Después, como siempre, se disculparon. ¡Ya vendrá otra! Y, como despedida, rebautizaron la vulgar cepa porcina con el respetable nombre científico de virus A/H1N1.

Durante la contingencia, gobierno y ciudadanos nos enfrascamos en ese juego en el que alguien te pide que pienses un número, le añadas 100, lo multipliques por dos y le quites el número que pensaste. En la guerra de las cifras cada día teníamos información menos confiable, y ni idea de cómo, cuándo y dónde se inició el brote, ni de quién o quiénes convencieron al gobierno para dar la voz de alarma. Fue cuando la pandemia mexicana soltó su carga mortal: una vorágine de especulación e información mediática contradictoria, en la que aparecían cifras tan alarmantes como incongruentes; gobernadores que ocultaban o maquillaban las cifras y muertos anónimos de quienes nunca se revelaron nombres, ocupaciones, circunstancias y fechas en las que ocurrió el contagio o el deceso.

Una ciudad atemorizada se convirtió en escenario de ciencia ficción, primero nublada de tapabocas azules y después convertida en pueblo fantasma. Quedamos a merced de los medios locales, y en manos de un gobierno que presentaba y comentaba información confusa, que paulatinamente comenzaron a contradecir los medios extranjeros y algunos expertos en otras partes del mundo.

Elisabeth Rosenthal, doctora y columnista de The New York Times, que cubrió la influenza de SARS y la gripe aviar en Asia, se reía de quienes aparecían haciendo deporte con tapabocas bajo los rayos del sol y al aire libre (porque los virus se mueren al contacto con el sol). Concluyó con tres recomendaciones sensatas y tranquilizantes: lavarse las manos, evitar el contacto con objetos de uso común y usar tapabocas únicamente en lugares cerrados.

En medio del terror que infundían el gobierno y nuestros medios de comunicación, fue reconfortante leer en Fox Forum, el 25 de abril de 2009, el artículo del doctor Marc Siegel, The most powerful virus is fear, not flu (El virus más poderoso es el miedo, no la influenza). Siegel, un prestigiado epidemiólogo, es autor de dos libros sobre el tema: The Next Pandemic: bird flu or fear (La próxima pandemia: gripe aviar o miedo) y False alarm: the truth about the epidemic of fear (Falsa alarma: la verdad sobre la epidemia del miedo). En su artículo, Siegel afirmó que la influenza porcina no es el asesino que pensamos, que pierde potencia al transmitirse entre seres humanos, y no es tan contagiosa como se afirma. ¿Quién asustó a quién y quién inició la desbandada? Es preciso saberlo, porque a medida que volvemos a la normalidad más mexicanos nos preguntamos: ¿hubo negligencia? ¿Faltó liderazgo? ¿Intervinieron intereses políticos? ¿Quién desató la histeria? ¿A quién atribuirle la debacle económica, las pérdidas millonarias, la ruina del turismo, las relaciones diplomáticas dañadas y la crisis de confianza que resultaron más virulentas que el A/H1N1?

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/11/index.php?section=opinion&article=023a2pol

Cuna de la influenza patógena

Por Alejandro Nadal
El capital siempre ha codiciado someter la producción agrícola y pecuaria a su lógica de valorización. En la industria pecuaria, los grandes rastros y mataderos de ganado son un ejemplo de una línea de ensamble, pero al revés. En lugar de ir armando un producto final, a la res sacrificada se le va desensamblando por etapas. Pero la mejor imitación de procesos industriales en la producción pecuaria se da en los lotes de producción de ganado pecuario en condiciones estabulares y en las llamadas granjas porcícolas y avícolas. El hacinamiento y el afán de rentabilidad rápida han conducido a uno de los criaderos de agentes patógenos más peligrosos del mundo.

Ahora que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro de Prevención y Control de Enfermedades estadunidense declaran que al virus A(H1N1) no se le puede contener, y que lo único que queda es mitigar los daños, habría que preguntarles por qué toleraron durante décadas la creación de este tipo de establecimientos. Su fallida estrategia anti-epidemia ha quedado al descubierto. Y tiene la palabra complicidad escrita por todas partes.

Surgen dos preguntas clave. Primero, ¿qué hace tan virulento al A(H1N1)? Segundo, ¿por qué es especialmente mortífero entre adultos jóvenes? Las respuestas apuntan a las industrias porcícola y avícola.

La historia comienza con la confirmación por parte del gobierno mexicano de que un niño estuvo infectado con el virus A(H1N1) que ya provocó 150 muertes en México. El niño se infectó en marzo durante un brote de enfermedades respiratorias que afectó a 400 personas en el poblado La Gloria, cercano a Perote, Veracruz.

Dos criaturas perecieron durante el episodio e inicialmente el gobierno estatal indicó que se trató de infecciones bacterianas. Para el 6 de abril ya se había dado la alerta de una extraña enfermedad respiratoria y se registraron niveles muy altos de infección en La Gloria. Se estableció un cordón sanitario, pero no se dio la alerta sobre un posible brote de influenza. La responsabilidad penal de las más altas autoridades sanitarias está comprometida en este asunto. ¿Será que no se quería poner en riesgo la visita de Obama a México el 16 de abril? Revisen las fechas. Es sólo una hipótesis.

Más allá del engaño y la lenta reacción de las autoridades (siempre incompetentes y corruptas), surge la pregunta de por qué en esa zona. Veamos algunos indicios que apuntan en dirección de las instalaciones de la empresa Granjas Carroll, subsidiaria de Smithfield, la principal productora porcícola del mundo.

El virus A(H1N1) parece ser más virulento en adultos sanos de entre 20-40 años. Una vieja hipótesis entre los epidemiólogos es que, en estos casos, un sistema inmunológico sano y fuerte se convierte en desventaja. Una explicación es que cuando hay infección por influenza patógena, los vasos sanguíneos en los pulmones se hacen porosos y una proteína vinculada a la coagulación de la sangre se introduce en los alvéolos pulmonares. La respuesta desesperada del sistema inmunológico conduce a un edema pulmonar y acelera el desenlace fatal. Así, los pacientes con el sistema inmunológico más fuerte son los primeros en sucumbir.

Un virus patógeno utiliza al organismo anfitrión para transmitirse a otro organismo. Si lo mata antes de tiempo, queda aislado y no puede reproducirse. En la evolución de una cepa viral, se mantiene un equilibrio entre nivel de virulencia y la tasa de transmisión (de un anfitrión a otro). Cuando la transmisión es más rápida, la cepa aumenta su virulencia, matando al anfitrión más rápidamente.

Los mecanismos que promueven las mutaciones virales que conducen a mayor virulencia y rapidez de transmisión están presentes en la producción pecuaria, porcina y avícola en concentraciones industriales. El hacinamiento, la alimentación industrializada e inyecciones masivas de antibióticos y suplementos hormonales (para el rápido crecimiento), son excelentes promotores de una evolución que conduce a cepas patógenas virulentas. El hacinamiento y los débiles sistemas inmunológicos de cerdos y aves producidos en estas condiciones son propicios para generar tasas de transmisión muy rápidas. La acumulación de desechos es desde luego un foco de contaminación con graves riesgos para la salud humana y la integridad de los ecosistemas. La crueldad con los animales en estos centros productivos no es un problema menor. La cereza del pastel es la débil variabilidad genética en la población concentrada en estas granjas.

Bajo estas condiciones, el reemplazo periódico de la población de cerdos y aves provee nuevos lotes de anfitriones y favorece la evolución de cepas patógenas. Y si el reemplazo se acelera para aumentar rentabilidad (por ejemplo, pollos antes procesados en dos meses hoy lo son en 40 días), el ciclo viral se acelera porque aumenta la presión para que el virus alcance más rápido la fase de transmisión a otro organismo. La intensidad de virulencia aumenta proporcionalmente.

Al buscar cerrar lo que Marx llama los poros del proceso de valorización del capital, la gran industria porcícola y aviaria ha puesto en pie un sistema generador de cepas patógenas de fiebre porcina y avícola. Esto es lo que explica la aparición de una red filogenética de influenzas que afectan al ser humano precisamente cuando se globaliza el modelo industrial de producción avícola. Esta epidemia es prueba del fracaso de un modelo de producción y consumo que debemos reemplazar antes de que sea tarde.

http://www.jornada.unam.mx/2009/04/29/index.php?section=opinion&article=046a1eco

viernes, 8 de mayo de 2009

Gobierno tiene que inviertir en investigación para afrontar emergencias

Por Emiliano Parra

Oaxaca, México.- El país requiere incrementar la inversión federal en salud y ciencia, para garantizar el derecho universal a la salud de la población y contar con alimentos, medicamentos y laboratorios farmacéuticos nacionales que respondan de mejor manera ante contingencias como la epidemia de influenza A H1N1, estableció Verónica Montes de Oca, académica del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

“Este momento de crisis por el sorpresivo brote de un nuevo virus hace reflexionar acerca del papel del gobierno en el tema de salud. Hace varios años que el gasto federal en salud ha disminuido en el Producto Interno Bruto (PIB), igual que en ciencia. Falta inversión en los laboratorios, no hay autosuficiencia en la producción de vacunas y, en consecuencia, hay que destinar recursos de forma primordial en salud”, destacó.

Al respecto, criticó la dependencia del extranjero para hacer diagnósticos “porque reduce el tiempo para salvar vidas”.

En cuanto a los reportes diarios de las autoridades sanitarias, federales y locales, Montes de Oca resaltó como positivas las indicaciones para mantener la higiene y la calma.

Fortalecer la protección social

La doctora en sociología sugirió robustecer la red interinstitucional de protección social.

“Hace falta fortalecer el desarrollo social, trabajar más contra la pobreza y el deterioro ecológico, así como impulsar la producción de alimentos y medicinas nacionales para lograr autosuficiencia como país”. Desde la academia, invitó a estudiar sociológicamente los problemas de salud.

“No es sólo un asunto de médicos y virólogos, se debe retomar la sociología médica, el estudio de las restricciones a la salud y el proceso social colectivo de la salud-enfermedad”. Se tiene que actuar en términos amplios e integrar a la demografía y a la filosofía en la reflexión del derecho universal a la salud y en la representación de la enfermedad y la muerte, concluyó.

http://ciudadania-express.com/2009/05/gobierno-tiene-que-inviertir-en-investigacion-para-afrontar-emergencias/

Un modelo explicativo del origen de la amenaza

Mike Davis, profesor de historia de la universidad de California, nos ayuda a descubrir los determinantes sociales de esta amenaza de pandemia de gripe aviar en su libro “El monstruo llama a nuestra puerta. La amenaza global de la gripe aviar”. Ediciones El Viejo Topo. 2006. (en ingles: “The monster at our door. The global threat of avian flu”. The New Press. New York. 2005)

Davis ofrece un modelo explicativo del origen de la amenaza, incluyendo los factores que aumentan la masa de virus en animales y población, favorecen la aparición de nuevos virus de alta letalidad y su dise

minación a escala planetaria. Los mencionaremos a continuación, pero este resumen no puede sustituir la lectura del libro que os recomiendo sinceramente.


La Revolución agropecuaria de los años 1980-90s.

La anterior pandemia por SARS confirmó que Guangdong era un epicentro excepcional de la enfermedad. Algunos expertos gripales creen que las pandemias gripales vienen de la peculiar mezcla

de agriculturas porcina y aviar, característica de la China meridional. Sin embargo, otros investigadores piensan que las condiciones ambientales necesarios para una rápida evolución gripal entre especies se dan ahora por doquier (incluida Europa y EEUU) y apuntan particularmente a los impactos ecológicos de los procesos de industrialización orientados a la exportación

de aves de corral y productos porcinos que comenzaron en los 80.

La llamada Revolución Agropecuaria fue impulsada, ante todo por la urbanización del Tercer Mundo y por una cre

ciente demanda de aves, cerdos y productos lácteos por parte de los países en desarrollo y especialmente China. Si bien los residentes urbanos del Tercer Mundo son obviamente más pobres que los de la OCDE (Organización Económica para el Comercio y el Desarrollo), invierten un porcentaje más alto de sus ingresos en proteínas animales. Los cerdos y aves de corral componen un 76% del aumento de consumo de carne en el mundo en desarrollo, y el aumento del consumo de aves de corral representa prácticamente todo el (ínfimo) crecimiento neto del consumo alimentario de los países ricos. El “suministro alimenticio” viral (aves de corral, cerdos y humanos) se ha incrementado pues de un modo espectacular.


Como ya ocurrió antes con la Revolución Verde, la Revolución Agropecuaria favoreció más a los productores empresariales que a los campesinos y a las familias de agricultores. El gigante Tyson Foods es el icono mundial de la producción industrializada de las aves de corral y de los productos agrícolas, y, la igu

al que Wal-Mart, nación en la miserable Arkansas. Tyson, que mata anualmente 2,2 millones de pollos, se ha transformado en el sistema gl

obal de una producción a gran escala que se coordina verticalmente, explota a los cultivadores contratados, practica un anti-sindicalismo visceral, produce un daño industrial gigantesco, se deshace de contaminantes ambientales río abajo y se beneficia de la corrupción política.

Estas empresas no solo son propietarias de los pollos que entrega a los criadores contratados, sino también de los huevos que empollan las aves, del alimento que está dentro de ellos, y de las plantas que

los procesan para venderlos luego a los supermercado. Desde los Ozarks en Holanda hasta Tailandia, todos los distritos agrícolas se han convertido en almacenes de aves de corral, convirtiendo a los agricultores en poco menos que guardianes custodios de los pollos. Al mismo tiempo la ganadería ha sido desvinculada de la agricultura, generándose así una nueva geografía que divorcia espacialmente la producción del grano y pienso de la cría aviar y porcina. Eso ha redundado en una extraordinaria concentración de las poblaciones de aves de corral.


Análogamente la cría porcina esta cada vez mas centralizada en ciclopedeos dispositivos operativos, a menudo aledaños de granjas de aves de corral y de los habitats tradicionales de las aves migratorios, los humedales. Desde 1993, EEUU ha rediseñado su producción porcina basándose en el método Tyson o “modelo de las aves de corral” (unidades muy grandes e industrializadas). En una década (1993-2003) el porcentaje de cerdos criados en granjas industriales con más de 5.000 animales creció del 18 al 53%, maximizándose las oportunidades para que se repliquen nuevos virus y desarrollen velocidad epidémica. Se dice que una mega-granja de cerdos en el valle de Milford, en Utah, produce más cantidad de aguas residuales que la entera ciudad de Los Ángeles.

Paralelamente el incremento del transporte porcino a grandes distancias aumentó el radio de la infección potencial. Mientras tanto la vacunación antigripal se convirtió en norma para los cerdos de crianza, favoreciendo una selección natural de nuevos tipos virales resistentes

Esta situación favorece extraordinariamente, no solo la alta concentración vírica, sino el posible salto entre especies (en el caso de la gripe aviar, entre las aves y los cerdos, y entre estos y el hombre, además de su diseminación a distancia a través de las aves migratorias o de los transportes de cerdos)

Charoen Pokphand, o el fusible y la carga explosiva

El modelo fue exportado a Asia, iniciándose en Tailandia (1970´s), donde se formó el conglomerado exportador agrícola más grande y poderoso de Asia: el Charoen Pokphand. Fundado por los hermanos inmigrantes Chia, de Guangdong. Chia Ek Chow, que cambio su nombre por Dhanin Chearavonant, lidero una corporación de más de 100.000 trabajadores y 10.000 granjeros contratados, que dependen totalmente de la empresa.

Para la mayoría de los agricultores tailandeses, la Revolución agropecuaria significó el disparo al alza de los créditos, la perdida de su independencia y la continua migración de sus hijas a los talleres de trabajo esclavo o a los burdeles. CP fue el primer inversor multinacional que puso un pie en la política de “puertas abiertas” del presidente chino Deng Xiaoping en 1976. El explosivo crecimiento de CP en Tailandia y en China, lo mismo que sus operaciones de expansión en otros 18 países, requerían enormes cantidades de “lubricantes político” (donaciones a los partidos demócrata y republicano de EEUU, nombramiento como subdirector de Comercio de Tailandia de un yerno de Chearavonant, etc). En vísperas de la plaga, Tailandia estaba gobernada por una coalición de amiguetes de las industrias de telecomunicación y agrícola.

La proximidad de fabricas gigantescas de pollos (con 50.000 aves hacinadas en una estructura de dos pisos) a múltiples pequeños productores de aves de corral al aire libre y a aves migratorias, forman el mecanismo explosivo. Las aves de corral al aire libre son un fusible, mientras que una densa población fabril es la carga explosiva. Las fábricas de CP han sido identificadas como vectores de la epidemia en el brote de gripe aviar en Vietnam en 2004.

Nota completa en:

http://weblogs.madrimasd.org/salud_publica/archive/2007/11/27.aspx

La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria pecuaria

por Mike Davis. 28/04/09
La gripe porcina mexicana, una quimera genética probablemente concebida en el cieno fecal de una gorrinera industrial, amenaza subitáneamente con una fiebre al mundo entero. Los brotes en la América del Norte revelan una infección que está viajando ya a mayor velocidad de la que viajó con la última cepa pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en 1968.

Robándole protagonismo a nuestro último asesino oficial, el virus H5N1, este virus porcino representa una amenaza de ignota magnitud. Parece menos letal que el SARS [Síndrome Respiratorio Agudo, por sus siglas en inglés] en 2003, pero, como gripe, podría resultar más duradera que el SARS. Dado que las domesticadas gripes estacionales de tipo A matan nada menos que a un millón de personas al año, incluso un modesto incremento de virulencia, especialmente si va combinada con una elevada incidencia, podría producir una carnicería equivalente a una guerra importante.

Ello es que una de sus primeras víctimas ha sido la consoladora fe, inveteradamente predicada por la Organización Mundial de Salud (OMS), en la posibilidad de contener las pandemias con respuestas inmediatas de las burocracias sanitarias e independientemente de la calidad de la sanidad pública local. Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong, la OMS, con el apoyo de la mayoría de administraciones nacionales de sanidad, ha promovido una estrategia centrada en la identificación y el aislamiento de una cepa pandémica en su radio local de brote, seguidos de una masiva administración de antivirales y –si disponibles— vacunas a la población.

Una legión de escépticos ha criticado ese enfoque de contrainsurgencia viral, señalando que los microbios pueden ahora volar alrededor del mundo –casi literalmente en el caso de la gripe aviar— mucho más rápidamente de lo que la OMS o los funcionarios locales puedan llegar a reaccionar al brote original. Esos expertos han observado también el carácter primitivo, y a menudo inexistente, de la vigilancia de la interfaz entre las enfermedades humanas y las animales. Pero el mito de una intervención audaz, preventiva (y barata) contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para la causa de los países ricos que, como los EEUU y el Reino Unido, prefieren invertir en sus propias líneas Maginot biológicas, antes que incrementar drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos avanzados de ultramar. Tampoco ha tenido precio este mito para las grandes transnacionales farmacéuticas, enfrentadas en una guerra sin cuartel con las exigencias de los países en vía de desarrollo empeñados en exigir la producción pública de antivíricos genéricos clave como el Tamiflu patentado por Roche.

La versión de la OMS y de los centros de control de enfermedades, de acuerdo con a cual ya se está preparado para una pandemia, sin mayor necesidad de nuevas inversiones masivas en vigilancia, infraestructura científica y regulatoria, salud pública básica y acceso global a fármacos vitales, será ahora decisivamente puesta a prueba por la gripe porcina, y tal vez averigüemos que pertenece a la misma categoría de gestión "ponzificada" del riesgo que los títulos y obligaciones de Madoff. No es tan difícil que falle el sistema de alertas, habida cuenta de que, sencillamente, no existe. Ni siquiera en la América del Norte y en la Unión Europea.

Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de capacidad como de voluntad política para gestionar enfermedades avícolas y ganaderas, pero ocurre que la situación apenas es mejor al norte de la frontera, en donde la vigilancia se deshace en un desdichado mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se enfrentan a las regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que suelen tratar a los trabajadores y a los animales. Análogamente, una década entera de advertencias de los científicos fracasó en punto a garantizar transferencias de sofisticada tecnología viral experimental a los países situados en las rutas pandémicas más probables. México cuenta con expertos sanitarios de reputación mundial, pero tiene que enviar las muestras a un laboratorio de Winnipeg para descifrar el genoma de la cepa. Así se ha perdido toda una semana.

Pero nadie menos alerta que las autoridades de control de enfermedades en Atlanta. De acuerdo con el Washington Post, el CDC [siglas en inglés del Centro de Control de Enfermedades, radicado en Atlanta; T.] no se percató del brote hasta seis días después de que México hubiera empezado a imponer medidas de urgencia. No hay excusa que valga. Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en evidencia que, "tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso".

Desde su identificación durante la Gran Depresión, el virus H1N1 de la gripe porcina sólo había experimentado una ligera deriva desde su genoma original. Luego, en 1998, una cepa muy patógena comenzó a diezmar puercas en una granja de Carolina del Norte, y empezaron a surgir nuevas y más virulentas versiones año tras año, incluida una variante del H1N1 que contenía los genes internos del H3N2 (causante de la otra gripe de tipo A que se contagia entre humanos).

Los investigadores entrevistados por Science se mostraban preocupados por la posibilidad de que uno de esos híbridos pudiera llegar a convertirse en un virus de gripe humana –se cree que las pandemias de 1957 y de 1968 fueron causadas por una mezcla de genes aviares y humanos fraguada en el interior de organismos porcinos—, y urgían a la creación de un sistema oficial de vigilancia para la gripe porcina: admonición, huelga decirlo, a la que prestó oídos sordos un Washington dispuesto entonces a tirar miles de millones de dólares por el sumidero de las fantasías bioterroristas.

¿Qué provocó tal aceleración en la evolución de la gripe porcina? Hace mucho que los virólogos están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de la China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la "deriva" estacional como del episódico "intercambio" genómico. Pero la industrialización granempresarial de la producción pecuaria ha roto el monopolio natural de China en la evolución de la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en estas últimas décadas en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja familiar que pintan los libros de texto en la escuela.

En 1965, por ejemplo, había en los EEUU 53 millones de cerdos repartidos entre más de un millón de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios.

El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la "producción animal en granjas industriales", en donde se destacaba el agudo peligro de que "la continua circulación de virus (…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos incremente las oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos". La comisión alertó también de que el promiscuo uso de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que en ambientes humanos— estaba propiciando el auge de infecciones estafílocóquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que mató a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagió a docenas de pescadores).

Cualquier mejora en la ecología de este nuevo agente patógeno tendría que enfrentarse con el monstruoso poder de los grandes conglomerados empresariales avícolas y ganaderos, como Smithfield Farms (porcino y vacuno) y Tyson (pollos). La comisión habló de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas nada recatadas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaran con la comisión.

Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas. Así como el gigante avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sureste asiático, es lo más probable que la epidemiología forense del brote de gripe porcina se dé de bruces contra la pétrea muralla de la industria del cerdo.

Eso no quiere decir que no vaya a encontrarse nunca una acusadora pistola humeante: ya corre el rumor en la prensa mexicana de un epicentro de la gripe situado en torno a una gigantesca filial de Smithfield en el estado de Veracruz. Pero lo más importante –sobre todo por la persistente amenaza del virus H5N1— es el bosque, no los árboles: la fracasada estrategia antipandémica de la OMS, el progresivo deterioro de la salud pública mundial, la mordaza aplicada por las grandes transnacionales farmacéuticas a medicamentos vitales y la catástrofe planetaria que es una producción pecuaria industrializada y ecológicamente desquiciada.